En 2015, cuando los gobiernos de todo el mundo adoptaron el Acuerdo de París por el clima de nuestro planeta, solicitaron a los científicos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, más conocido por sus siglas en inglés, IPCC, un análisis de los impactos que sufriría la humanidad en caso de que el calentamiento global llegase a 1,5ºC y, también, un análisis sobre las maneras en que sería posible que los países cumplieran la meta de mantenerlo por debajo de esta temperatura.

Pues bien, los miles de científicos de todo el mundo reunidos en el IPCC entregaron estos análisis en octubre de 2018, en un informe especial que pretende responder cuáles son los impactos de un calentamiento global de 1,5ºC y de un calentamiento de 2ºC, qué es necesario hacer para limitar el aumento de la temperatura a 1,5ºC, y cuáles son los ajustes a realizar en los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU.

Tratamos de sintetizar aquí las acciones que hay que realizar en cada sector para que el calentamiento global no supere 1,5ºC. No es un resumen del informe del IPCC, sino solamente una guía para su comprensión. El resumen para responsables de políticas del informe del IPCC puede ser leído aquí.

¿CUÁL ES EL TAMAÑO DEL DESAFÍO?
Los científicos desarrollaron diferentes proyecciones para los futuros niveles de emisión de gases de efecto invernadero año tras año, conocidos como “trayectorias”. En las trayectorias compatibles con un aumento de la temperatura limitado a 1,5ºC, el mundo ha de ser neutro en carbono alrededor de mediados de siglo, es decir, en este escenario la humanidad no podría añadir más CO2 a la atmósfera en 2050. Esto dependería de una reducción sin precedentes en las emisiones de CO2 y, también, de una disminución rápida de las emisiones de los demás gases de efecto invernadero. Una respuesta débil o tardía hará que la temperatura media global supere 1,5ºC, y que dependamos cada vez más de tecnologías capaces de extraer CO2 de la atmósfera (que son aún peligrosas, no comprobadas y muchas veces bastante caras) para reducir la temperatura de la tierra. Sin ninguna acción adicional por el clima, el calentamiento global superará 1,5ºC en torno a 2040. [1]

Mantenernos dentro de la meta de 1,5ºC dependerá de un descenso rápido y profundo de las emisiones en todos los sectores que producen gases de efecto invernadero. Señalamos a continuación una serie de medidas de reducción de las emisiones que podrían ayudar a cumplir esta meta, agrupadas en los siguientes sectores: oferta de energía, uso de la tierra, industria, transporte y construcción. En la última parte del texto señalamos también las opciones para extraer CO2 de la atmósfera. Es importante destacar que todos los sectores tienen diferentes opciones sobre cuándo y cómo reducir sus emisiones, pero las elecciones de un determinado sector afectarán a los demás.

Cada de uno de nosotros, individualmente, tendrá que cambiar sus hábitos para contribuir a la limitación del calentamiento global a 1,5ºC. ¿Cómo? Cambiando la dieta, de manera que reduzcamos el consumo de carnes y el desperdicio de comida, usando menos el carro y más el transporte público, usando máquinas más eficientes e instalando mejores sistemas de aislamiento térmico para depender menos de aparatos de aire acondicionado en las regiones calientes, y de calefactores en las regiones frías. Pero hay que resaltar que estos cambios de hábitos, aunque relevantes, no son suficientes por sí solos. La economía debe cambiar.

 

MISIÓN POSIBLE Conoce lo que cada sector de la economía necesita hacer para limitar el calentamiento global a 1,5 ° C y ser carbono neutral hasta el 2050 1. ENERGÍA: responsable del 35% de las emisiones globales SOLUCIONES Sustituir combustibles fósiles por fuentes limpias de energía en todos los países Cortar el uso del carbón hasta 2040 Disminuir a tasas mínimas el uso del gas natural hasta el año 2100 Abandonar el uso del petróleo a lo largo del siglo LOGROS MUNDIALES Desde 2010 fueron cancelados 1.705 proyectos de construcción de termoeléctricas a carbón. El primer país en comprometerse con el abandono del carbón fue el Reino Unido En 2016, el 24% de la electricidad mundial provino de fuentes renovables. Se proyecta la descarbonización total de la electricidad hasta 2050. Los mayores inversores en este sector son China, Estados Unidos, Alemania, Japón, España, Reino Unido, Francia, India y Brasil 2. USO DE LA TIERRA: responsable del 24% de las emisiones globales SOLUCIONES Proteger los ecosistemas y aumentar la eficiencia sostenible de la agricultura y ganadería Usar residuos de la agricultura y de la producción forestal para generar energía mediante la biomasa Combatir el desperdicio de alimentos, que hoy corresponde a ⅓ de todos los alimentos producidos en el mundo Incentivar la disminución del consumo de carne: la reducción a 50 g por día disminuye en hasta 35% las emisiones personales LOGROS MUNDIALES En 1943, el 77% de Costa Rica estaba cubierto por bosques; en 1986, el número se redujo a 41%. En 2012, comenzó el proceso de recuperación de los bosques, y, hoy en día, el 52% del área está cubierta El Desafío de Bonn es el esfuerzo mundial para restaurar 150 millones de hectáreas deforestadas hasta el año 2020 y 350 millones en 2030. Países como Pakistán, México y Ruanda ya reforestaron diversas áreas, con la consiguiente creación de puestos de trabajo 3. INDUSTRIA: responsable del 21% de las emisiones globales SOLUCIONES Migrar hacia el uso de energía limpia y reducir el desecho de materiales Cortar las emisiones de procesos industriales, instalando sistemas de captura y almacenamiento de carbono Aumentar la eficiencia de las empresas, con productos de mayor durabilidad, y reducir las pérdidas de material en el proceso de producción Utilizar menos material y aumentar la capacidad de reciclaje y remanufactura LOGROS MUNDIALES China cortó la emisión de 400 millones de toneladas de CO2 en cinco años El primer fabricante de cemento de Senegal sustituyó parcialmente el carbón por biomasa, evitando la emisión de 54.000 toneladas de CO2 al año Hoy, el 64% del consumo de acero europeo proviene del reciclaje de chatarra Volvo, con sede en Suecia, remanufactura componentes: solo en 2015, dejó de usar 780 toneladas de acero y 300 toneladas de aluminio en 2015 TRANSPORTE: responsable del 14% de las emisiones globales SOLUCIONES Mejorar las cadenas de logística y incentivar el transporte limpio Si un 70% de los vehículos fuesen eléctricos hasta 2050, las emisiones mundiales de CO2 se reducirían a 3.300 millones de toneladas (8% de las emisiones actuales) Desarrollar tecnología de electricidad, biocombustibles, hidrógeno y baterías de mayor eficiencia Planear ciudades que alberguen ciclovías, senderos para peatones y transporte público, lo cual puede reducir el uso del auto hasta en un 40% (Urban Land Institute) LOGROS MUNDIALES 15 países han anunciado planes para poner fin a la venta autos movidos a diesel y gasolina entre 2030 y 2040. Entre estos países se encuentran Austria, China, Finlandia, Francia, Alemania, India, Irlanda, Países Bajos, Noruega, Escocia, Eslovenia, Sri Lanka, Suecia, Reino Unido La venta anual de vehículos eléctricos llegará a 11 millones en 2025 y 30 millones en 2030 – solo en el primer semestre de 2018, las ventas de autos eléctricos crecieron más de un 40% en Europa Hoy, Noruega, es el mayor consumidor per cápita de autos eléctricos del mundo, lo cual representa un 55% de la flota de autos vendidos al año La ciudad de Portland, en el noroeste de los Estados Unidos, es líder en integrar la planificación urbana y el transporte, con énfasis en la densidad poblacional y el uso mixto de las rutas cercanas y estaciones del sistema de transporte público EDIFICACIONES: responsable del 6% de las emisiones globales SOLUCIONES Hacer las nuevas y antiguas edificaciones más eficientes Crear mayores niveles de eficiencia, principalmente sobre acondicionamiento ambiental y calefacción Modernizar edificios de apartamentos u oficinas, que generan un ahorro de entre un 75% y 90% del consumo de energía Mejorar las normas de eficiencia energética para electrodomésticos LOGROS MUNDIALES Con reglas estrictas para el consumo de energía, casas construidas desde 2008 en la Dinamarca usan la mitad de la energía que las construidas antes de 1977 Más de 2.300 viviendas de familias de bajos ingresos fueron construidas en la Ciudad de Cabo (Sudáfrica), con calentadores solares de agua, bombillas eficientes y aislamiento térmico, evitando la emisión de 7.000 toneladas de CO2 al año FUENTE: Todos los datos pueden ser consultados en el informe "¿Qué se necesita hacer en cada sector para limitar el calentamiento mundial en 1,5 ° C?”, de ClimaInfo LOGO - Believe.Earth e ClimaInfo

QUÉ HAY QUE HACER RESPECTO A LA OFERTA DE ENERGÍA
El sector energético – el conjunto de actividades económicas que extrae recursos como petróleo, gas natural y carbón, genera electricidad, produce combustibles como gasolina, diesel y etanol, y transporta la energía hacia donde es usada – es responsable por cerca del 35% de las emisiones globales de efecto invernadero, lo que le convierte en el mayor emisor de estos gases.[2]

Reducir las emisiones rápidamente será esencial para mantener la meta de 1,5ºC. Como otros sectores tendrán que emplear más electricidad para sustituir combustibles fósiles como el petróleo, el carbón y el gas, será importante asegurar que el suministro de electricidad provenga de fuentes de energía de bajas emisiones de CO2 (muchas veces llamadas de “bajo carbono”). Esto depende de reducir el uso de combustibles fósiles y del aumento del uso de fuentes de energía de bajo carbono.

Reducciones en el uso de energía
Para limitar el calentamiento global a 1,5ºC, el uso de combustibles fósiles debe disminuir de manera sustancial. Esto es especialmente importante con respecto al carbón, que debe ser prácticamente abandonado alrededor de 2040.[4] Pero también hay que reducir el consumo del petróleo. Y el de gas natural debe ser bajo en torno a 2100, a pesar de que en algunas trayectorias de emisión el uso de gas deba reducirse inmediatamente.

La captura y el almacenamiento de carbono (CCS, por sus siglas en inglés) – el conjunto de tecnologías que pretende capturar los gases generados al quemar combustibles fósiles y almacenarlos en rocas – podría, en teoría, permitir el uso tanto del gas como del carbón por un tiempo sin que se sobrepase el límite de 1,5ºC. Pero las tentativas de desarrollo concreto de estas posibilidades han fallado sistemáticamente. Al menos 32 proyectos de termoeléctricas a carbón con captura y almacenamiento de CO2 han sido cancelados o suspendidos en todo el mundo, y solo dos están operativos.[5]

Alcanzar la meta de 1,5ºC será más fácil, barato y  disruptivo si los gobiernos de todo el mundo toman medidas inmediatas para sustituir combustibles fósiles por fuentes de energía limpia. La inversión continuada en termoeléctricas de combustibles fósiles implicará la necesidad de llevar a cabo reducciones futuras más drásticas y rápidas. Esto será más difícil y acabará generando activos bloqueados, como termoeléctricas a carbón y a gas que no podrán funcionar – de manera que los inversores no podrán generar los rendimientos necesarios para cubrir los costes y tener algún beneficio.

La esperanza reside en iniciativas como Powering Past Coal Alliance [6], creada en 2017 por 21 países, estados, empresas y ciudades comprometidos con el fin de las termoeléctricas tradicionales de carbón. En septiembre de 2018, la Alianza contaba con 74 miembros, incluyendo 29 países, con una significativa participación de estados, ciudades y empresas de Estados Unidos contrarias a la retórica empleada por la administración Trump a favor del uso del carbón.

Desde 2010 se han cancelado 1.705 proyectos de construcción de termoeléctricas de carbón en todo el mundo.[7] El primer país en comprometerse con un abandono gradual, pero total, del carbón, fue Reino Unido, en 2015. Desde ese momento, la proporción de electricidad generada en Reino Unido por la combustión del carbón se redujo rápidamente, y atendió menos del 7% de la demanda de 2017.[8]

Una gran torre de generación de energía eólica está en un gran pasto verde. Al fondo hay montañas, con algunas cumbres cubiertas de hielo. El cielo está azul y con tonos más anaranjados y amarillos en la parte más baja, con pocas nubes.

En 2016, el mundo tenía cinco veces más capacidad de generación de energía eólica que en 2007 (Pixabay)

El crecimiento de la energía de bajo carbono
La energía de bajo carbono, que incluye la solar, eólica (del viento), biomasa, nuclear, hidro y geotérmica, debe crecer rápidamente para ocupar el vacío dejado por la disminución en el uso de los combustibles fósiles y, probablemente, atender la creciente demanda de electricidad que ayudará a mantener el límite de 1,5ºC.

Hay diferentes maneras por las que las fuentes de energía de bajo carbono pueden atender estas necesidades energéticas globales. La mayoría de las trayectorias sugiere que la energía solar y la de biomasa se expandirán rápidamente y estarán entre las más importantes. La incertidumbre es mayor acerca de cuánta energía nuclear será necesaria – dado que algunas trayectorias sugieren que será una fuente importante de energía y otras sugieren que no será necesaria.[9]

Como dato de referencia, la electricidad generada a partir del viento y del sol podría seguir las tasas recientes de crecimiento (entre un 25% y un 30%) hasta 2025, de acuerdo con una publicación científica reciente. A continuación, el crecimiento puede ralentizarse hasta el 4% y el 5%, lo que llevaría a una total descarbonización de la generación de electricidad global alrededor de 2050.[10]

Está transición está en marcha: en 2016, el 24% de la electricidad global provenía de fuentes renovables,[11] y el conjunto de éstas las situaba como la segunda mayor fuente de energía eléctrica después del carbón.[12] En 2016, el mundo tenía 36 veces más capacidad de generar energía solar y cinco veces más capacidad eólica que en 2007.[13]

Los costes de la energía solar y eólica se han ido reduciendo. Entre 2010 y 2017, el coste de la producción de electricidad a partir del viento se redujo aproximadamente un 25%, mientras que el coste de la generación a gran escala de electricidad de fuente solar cayó un 73%.[14]

Además, son competitivos con respecto a los del carbón. Los costes medios de la generación de electricidad por carbón fueron, en 2017, de entre 50 y 70 dólares por megavatio/hora (MWh). En cambio, el coste medio global de producción eólica en tierra firme fue de alrededor de 67 dólares/MWh, y de entre 56 y 86 dólares/MWh en cuanto a la energía solar.[15] A finales de 2017, los precios más bajos de la energía solar y de la eólica fueron 21 y 19 dólares/MWh, en México.[16] En los próximos 15 años es probable que sea más barato construir una nueva central solar o eólica que hacer uso de las termoeléctricas de gas existentes.[17]

El apoyo gubernamental será crucial para generar confianza entre los inversores en la transición a las energías limpias. El gobierno de India, por ejemplo, se ha marcado la meta de generar 175 gigavatios de electricidad a partir de fuentes renovables hasta 2022.[18] En el último año India ha invertido más en energía renovable que en energía fósil, aumentando en más del doble la inversión en generación de energía solar, e invirtiendo cantidades récord en energía eólica en tierra firme.[19]

El almacenamiento de energía eléctrica también será crucial para la transición energética. Como algunas fuentes renovables – como la eólica y la solar – son intermitentes, almacenar la energía generada puede garantizar que el suministro sea capaz de atender la demanda de manera efectiva. La tecnología de almacenamiento se está desarrollando y expandiendo rápidamente y los costes se están reduciendo, al tiempo que la necesidad de mantener la calidad del aire, la normativa contra la contaminación y otras políticas climáticas seguirán presionando en favor de su extensión.

QUÉ HAY QUE HACER CON RESPECTO AL USO DE LA TIERRA
La superficie de los continentes y su biodiversidad pueden tanto absorber como emitir gases de efecto invernadero, de manera que las decisiones sobre cómo la tierra es usada tendrán un importante papel en determinar si el calentamiento global excederá 1,5ºC o no. Las actividades vinculadas al uso de la tierra: agricultura, forestación y otros usos, se agrupan, en la jerga de las negociaciones climáticas internacionales, en el sector AFOLU (su sigla en inglés). Este sector emite anualmente más gases de efecto invernadero de los que absorbe, y es responsable del 24% de las emisiones globales.[22]

Pero reducir las emisiones no es la única consideración que debe ser realizada en este sector. La tierra y su biodiversidad también debe proveer alimento a las personas y a los animales, hábitats a la fauna silvestre y biomasa para energía. Además, debe seguir proveyendo otros servicios vitales para los seres humanos, como agua y aire limpios, control de inundaciones y polinización de los cultivos agrícolas – los llamados servicios ecosistémicos.
Es posible reducir las emisiones en el uso de la tierra de muchas maneras, pero cada elección tiene consecuencias. Por ejemplo, la expansión de los bosques reduce el CO2 de la atmósfera, pero reduce el área disponible para la agricultura. Plantar árboles y otros cultivos para quemarlos para generar energía, mientras se captura y se almacena en rocas terrestres el CO2 producido (la bioenergía con captura y almacenamiento de carbono, o BECSS), incrementa la necesidad de tierras y agua, compite con la producción de alimentos y puede comprometer la calidad del aire local.

Dos enfoques pueden ayudarnos a mantener el calentamiento global por debajo de 1,5ºC: proteger y expandir los ecosistemas que almacenan carbono, e introducir prácticas agrícolas que reducen las emisiones en el uso de la tierra.

Primer plano de una mano extendida, de piel blanca, sujetando una plántula, con dos hojas verdes y dos pequeños brotes, y tierra en su base. El fondo está desenfocado, con vegetación verde.

Las actividades vinculadas con el uso de la tierra emiten más gases de efecto invernadero del que absorben, y son responsables del 24% de las emisiones globales (Azil Mazumder/Pexels)

Protección de los bosques y del suelo
Los bosques y el suelo almacenan grandes cantidades de carbono. El estado de estos ecosistemas tendrá una gran influencia en el nivel de calentamiento que tendremos que enfrentar.

Lo que las personas comen es un factor relevante en la determinación del estado de los bosques y del suelo. La producción de carne, marisco, huevos y lácteos, genera entre el 56%  y el 58% de las emisiones provenientes de la producción de alimentos, a pesar de que provee únicamente el 37% de las proteínas y el 18% de las calorías consumidas por las personas.[24] Los alimentos que generan la mayor parte de las emisiones incluyen la carne de bovinos y ovinos y la producción de quesos – siendo que las emisiones de la producción de carne bovina es aproximadamente 25 veces mayor que las emisiones de la producción del equivalente en tofu, y más de 60 veces mayor que la de la producción de verduras y frutos secos.

Cuanta más carne, pescado, lácteos y huevos coman las personas, más difícil será limitar el calentamiento global a 1,5ºC, por lo tanto, una reducción en el consumo de estos alimentos supondría una gran diferencia. Reducir el consumo de carne de más de 100 gramos al día a menos de 50 gramos puede disminuir las emisiones por persona en un 47%, y cambiar a una dieta vegana hasta en un 60%, de acuerdo con un estudio de 2014.[25]

Reducir el desperdicio de comida también puede contribuir a disminuir las emisiones de CO2, reduciendo la cantidad de comida que debe ser producida. Hoy en día se desperdicia un tercio de los alimentos producidos en el mundo. Las emisiones de este desperdicio son mayores que todas las emisiones de India.[26] Reducir el desperdicio de alimentos a la mitad hasta 2030 es uno de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU.[27]

Elaborar políticas públicas para la protección de los bosques también contribuye a la reducción de emisiones. Costa Rica es un buen ejemplo de cómo es posible revertir el impacto de la industria agropecuaria: en 1943 los bosques cubrían el 77% de la superficie del país; en las décadas siguientes la producción agrícola y pecuaria redujo los bosques de tal manera que, en 1986, tan solo el 41% del país estaba cubierto de bosques; pero entonces el país comenzó a reforestar, se eliminaron los subsidios a la industria agropecuaria, la presión por áreas para pastar se redujo al tiempo en que la producción pecuaria disminuyó un tercio. Como resultado de este proceso, en 2012 los bosques se habían recuperado en parte y ocupaban el 52% de la superficie del país.[28]

El Desafío de Bonn es un esfuerzo global que pretende restaurar 150 millones de hectáreas deforestadas y degradadas en todo el mundo hasta 2020, y 350 millones de hectáreas hasta 2030.[29] Se estima que esta acción puede absorber el equivalente al 7% de las emisiones provenientes del uso de combustibles fósiles (conozca más sobre el potencial de absorción de carbono de los bosques y del suelo en la última parte de este texto).[30]

Prácticas que pueden reducir las emisiones en el uso de la tierra
También es posible reducir las emisiones en el uso de la tierra sin cambiar el destino dado a las misma. Se puede aumentar el carbono almacenado en el suelo a través de varias técnicas de restauración de suelos degradados y de preparación para el cultivo.[31] Un ejemplo es la siembra directa, muy usada en Brasil.

Aumentar la eficiencia de la agricultura y de la producción forestal podría así mismo reducir el área total empleada, lo que disminuiría las emisiones y permitiría la expansión de los bosques. Una opción sería intensificar la producción agropecuaria, aunque si esta intensificación no se realiza de forma sostenible puede llegar a crear otros problemas como la degradación del suelo, la contaminación por pesticidas y el deterioro del bienestar animal.

La generación de energía a través de la combustión de biomasa puede ver su eficiencia aumentada con el uso de residuos de la agricultura y de la producción forestal, como el bagazo de la caña de azúcar y otros residuos de cultivos, cosechas o aserraderos. Un ejemplo de ello es la central de generación combinada de calor y energía que se alimenta de la combustión de biomasa y que suministra calor a una red distrital de calefacción de la ciudad de Pfaffenhofen, Alemania. En 2014 la central sustituyó la quema de residuos de aserraderos por la de residuos de la producción forestal, y este cambio redujo sus emisiones de CO2 en aproximadamente 70.000 toneladas al año.

 

QUÉ HAY QUE HACER EN LA INDUSTRIA
La industria es directamente responsable del 21% de las emisiones globales, aunque este número puede ser más alto si se contabilizan las emisiones por la generación de electricidad y de calor empleada en el sector.[33]

Para que el mundo sea neutro en carbono hasta 2050, es necesario que estas emisiones disminuyan de forma clara. Discutimos algunas de las formas en que es posible a continuación.

Primer plano de una máquina de corte industrial de la que saltan muchas chispas de color naranja.

La industria puede emplear combustibles más limpios, como la biomasa, sustituyendo fundamentalmente el carbón (Anamul Rezwan/Pexels)

Más electricidad y otros combustibles limpios
Ya que la producción de electricidad debe ser limpia hasta 2050 para que garanticemos que el calentamiento global no supere 1,5ºC, la industria tendrá que reducir sus emisiones de CO2 empleando más electricidad, en lugar de combustibles fósiles, para suplir su demanda energética.

Un ejemplo de ello es la fabricación de acero, en la que hornos de arco eléctrico pueden sustituir los altos hornos tradicionales. Los hornos de arco eléctrico convierten chatarra en acero de alta calidad a través de un proceso que emplea menos energía que el de la producción en altos hornos. El uso de estos hornos de arco eléctrico se ha incrementado de 38% a 61% en la producción total de acero en Estados Unidos entre 1991 y 2010.[34]

En los casos en los que no es posible emplear electricidad, la industria puede migrar hacia combustibles más limpios, como la biomasa, sustituyendo, especialmente, el carbón. Por ejemplo, el primer fabricante de hormigón de Senegal ha sustituido parcialmente el carbón por la biomasa. Desde 2013, los frutos de los árboles de Jatropha y otros residuos de biomasa generan hasta el 35% del calor demandado por la fábrica de hormigón, lo cual evita la emisión de 54.000 toneladas de CO2 al año.[35] El hidrógeno, que se puede separar del agua con el uso de electricidad, es otro combustible limpio que puede ser más empleado en la industria.[36]

Reducir emisiones en los procesos industriales
La industria también también tendrá que hacer uso de la captura y almacenamiento de carbono (CCS)  para que sea posible mantener el calentamiento global en 1,5ºC. Será particularmente importante en sectores en los que otros cambios no pueden eliminar completamente las emisiones, como la producción de hormigón, hierro y acero. Pero hasta ahora el desarrollo de CCS ha sido lento; medidas gubernamentales – entre las que se encuentra la fijación de precios para el carbono – pueden ser una vía para este cambio.

Otras innovaciones serán esenciales. Por ejemplo, gran parte de las emisiones de CO2 de la producción de aluminio proviene de los ánodos de carbono usados durante el derretimiento del mineral. Un nuevo diseño del ánodo, desarrollado por Alcoa y Rio Tinto, tiene el potencial de reducir las emisiones, solamente en Canadá, en 6.500.000 toneladas de CO2 al año.[37]

Aumentar la eficiencia y reducir los residuos
Sin una acción climática, la industria seguirá incrementando su consumo de energía. Evitar un calentamiento superior a 1,5ºC dependerá de limitar este incremento. Medidas de eficiencia energética podrían contribuir en este sentido. Entre ellas, la reducción de residuos, el uso de tecnologías más modernas y la captura y reutilización del calor.

Por ejemplo, un programa de eficiencia energética desarrollado para la industria china logró evitar la emisión de 400 millones de toneladas de CO2 en cinco años.[38] El programa 1.000 Energy-Consuming Enterprises introdujo metas para el ahorro de energía, auditorías y sistemas de información, además de incentivos e inversiones.

La disminución en el uso de materiales industriales también contribuiría a la reducción de emisiones. Hay varias maneras de hacerlo, entre ellas, el diseño de productos de mayor durabilidad, la reducción de las pérdidas de material durante la manufactura, el diseño de productos que demanden menos cantidad de materiales y aumenten la posibilidad de reciclado y remanufactura (por la que viejos productos pueden ser restaurados para ser usados de nuevo, una idea clave de la economía circular).

Por ejemplo, el incremento en el uso de acero reciclado podría reducir las emisiones en aproximadamente un 75% por cada tonelada de chatarra reciclada. El 64% del consumo de acero europeo proviene actualmente de chatarra – esta proporción podría aumentar con el uso de más acero reciclado en la construcción civil, en los envases y en la fabricación de equipos. Y otras regiones del mundo  podrían también aumentar el reciclaje de acero.[39]

En cuanto la remanufactura, tiene un alto potencial, pero en gran parte no explotado. Tan solo el 1,9% de la producción manufacturada de la Unión Europea está compuesta por productos remanufacturados, pero esta pequeña cantidad evita la emisión de 8.300.000 toneladas de CO2 al año,[40] lo que equivale aproximadamente a las emisiones anuales de todos los carros de Bélgica. Volvo remanufactura componentes desde 1945, cuando una escasez de material llevó a la empresa a crear un sistema de intercambio. A través de la remanufactura, Volvo dejó de usar 780 toneladas de acero y 300 toneladas de aluminio en 2015. La remanufactura de una caja de cambios emite 36% menos CO2 que la producción de una nueva.[41]

 

QUÉ HAY QUE HACER EN EL TRANSPORTE
El transporte es responsable del 14% de las emisiones globales de CO2.[42] Tres cuartas partes de estas emisiones provienen de vehículos que transitan las carreteras de todo el mundo,[43] aunque el impacto de la aviación y la navegación está aumentando.

Existen dos formas principales de reducir las emisiones del transporte: hacer un transporte más limpio y reducir su demanda.

Imagen de una autopista en la que hay haces de luz roja y naranja. Parece fin de tarde, con el cielo en un tono azul oscuro, rosa y una franja amarilla de la puesta de sol.

La venta anual de vehículos eléctricos alcanzará los 11 millones en 2025 y 30 millones en 2030 (Pexels)

Hacer el transporte más limpio
Se pueden construir vehículos más eficientes para reducir el consumo de combustibles. Por ejemplo, la inyección directa de combustibles hace que los motores sean más eficientes, y los generadores/motores de arranque integrado apagan el motor y las luces en momentos específicos. El uso de materiales más ligeros, como la fibra de carbono, disminuye el peso de los vehículos, y la reducción de la resistencia, el uso de estructuras más livianas y ruedas más pequeñas también aumentan la eficiencia.[44] Para vehículos de transporte de mercancías, se pueden combinar las mejoras en la eficiencia con mejoras en las cadenas de suministro, en la logística y en las rutas.

La electrificación podría reducir de manera considerable las emisiones de vehículos de pasajeros y ayudar a mantener la meta alcanzable de 1,5ºC. Si alrededor del  70% de los vehículos fueran eléctricos en 2050, las emisiones anuales globales de CO2 se reducirían aproximadamente en 3.300 millones de toneladas – que equivale al 8% del total de las emisiones actuales.[45] Quince países han anunciado planes para acabar con la venta de carros diesel y gasolina y 20 ciudades tan establecido fechas para prohibir los vehículos no eléctricos[46].

Hay en este momento más de cuatro millones de vehículos eléctricos de pasajeros en las calles de todo el mundo, incluyendo 400.000 autobuses eléctricos. Las ventas se han acelerado rápidamente: prácticamente ninguno de estos vehículos se había vendido antes de 2011, y en torno a dos millones de ellos se venden cada año.[47] Se espera que siga este crecimiento exponencial: la venta anual de vehículos eléctricos alcanzará los 11 millones de vehículos en 2025 y 30 millones en 2030, según la proyección de BNEF.[48] China será responsable de gran parte de este crecimiento, con un 50% de la venta global de carros eléctricos en 2025.

Varios gobiernos están invirtiendo en estaciones de recarga de baterías para animar a las personas a usar vehículos eléctricos. Algunos ejemplos:

  • El gobierno chino planea construir 4.800.000 estaciones de carga hasta 2022, lo cual requiere una inversión de alrededor de 1.900 millones de dólares en infraestructura.[49]
  • El gobierno de Reino Unido anunció en julio de 2018 la creación de un fondo de inversión en infraestructura de carga de baterías de 400 millones de libras para apoyar a las empresas que quieren instalar puntos de recarga.[50]
  • California Public Utility Commission aprobó proyectos de recarga de baterías por valor de 738 millones de dólares en junio de 2018.[51]
  • New York Power Authority se comprometió en mayo de 2018 a invertir hasta 250 millones de dólares en la construcción de infraestructuras para vehículos eléctricos.[52]

Es difícil alimentar vehículos comerciales pesados con electricidad, pero la tecnología está avanzando en esta línea. Se están probando camiones eléctricos y vehículos comerciales ligeros en proyectos piloto apoyados por iniciativas gubernamentales en California, Suecia, Alemania y Holanda. [53] Los fabricantes Tesla, Daimler, Volvo, Renault Caminhões y VW planean comercializar camiones eléctricos en 2022.

Por otro lado, las proyecciones de las emisiones de la aviación y de la navegación muestran que probablemente incrementen, desde una participación del 20% en las emisiones totales del sector de transporte global en 2018, hasta un 34% en 2060.[54] La reducción de estas emisiones supondrá un desafío importante, puesto que se espera que la demanda de estos dos medios de transporte aumente de maner rápida y es difícil sustituir los combustibles fósiles empleados en aviones y barcos por combustibles limpios, o sustituir estas formas de transporte por otras alternativas. El Acuerdo de París no abarca estos sectores y ambos están desarrollando medidas para reducir sus emisiones.

Reducir la demanda de transporte
Los cambios de hábitos pueden ser más importantes en el sector del transporte que en cualquier otro, y deben ser apoyadas por políticas públicas y legislación. Estos cambios pueden darse tanto reduciendo la demanda de transporte, por ejemplo a través del desarrollo de ciudades más caminables o del teletrabajo, como cambiando la demanda hacia formas más eficientes de transporte de personas y mercancías, como autobuses, tranvías y trenes.

Una planificación urbana efectiva es fundamental para que estas soluciones funcionen. Las ciudades tendrán que elaborar proyectos que hagan más sencillo abandonar los carros en favor de ir a pie, de las bicicletas o del transporte colectivo. La planificación integrada del uso del suelo urbano y de los sistemas de transporte puede disminuir el tiempo de los trayectos e incluso reducir parte de los desplazamientos.[55] El cobro de cuotas por embotellamientos y otras políticas que desincentivan el uso del carro particular, al tiempo que se promueve el uso del transporte público, pueden ayudar a reducir el uso del carro. La ciudad de Portland, en Oregon, Estados Unidos, es líder en la integración de la planificación urbana y del transporte. Mientras la ciudad crecía, se centró en el desarrollo e incentivo del uso del transporte público, y también en evitar la dispersión de la red urbana, haciendo hincapié en la densificación de la población y en el uso mixto de las vías y estaciones del sistema público de transporte.[56]

 

QUÉ HAY QUE HACER EN EL SECTOR DE LA CONSTRUCCIÓN
La construcción y el uso dado a los edificios son directamente responsables del 6% de las emisiones globales de efecto invernadero – porcentaje que puede ser aún mayor si contabilizamos las emisiones de la generación de electricidad y otras fuentes de energía eventualmente utilizadas en las obras.[57]

El uso de la energía en la construcción crece a medida que crece la población y aumenta su renta – tendencias que implican un uso incremental de aire acondicionado y otros equipos, especialmente en países en desarrollo. Esta tendencia continuará, aumentando la necesidad de reducir las emisiones de de gases de efecto invernadero. La manera en la que el mundo suplirá esta demanda creciente ayudará a determinar si el calentamiento global podrá ser limitado a 1,5ºC.

Primer plano de un edificio espejado en el que se reflejan árboles con sus copas llenas de hojas. En el techo del edificio inciden los rayos del sol.

La construcción es responsable del 6% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (Scott Webb/Pexels)

Elevar los estándares de eficiencia para las nuevas construcciones
Será importante definir estándares de eficiencia más elevados para las nuevas construcciones de manera que se reduzca la demanda energética, sobre todo la utilizada para el acondicionamiento ambiental y la calefacción. Es posible alcanzar estos estándares con mejoras en el aislamiento térmico de los edificios, y empleando aparatos y sistemas de aire acondicionado y calefacción más eficientes.

Un ejemplo del progreso en esta materia se encuentra en Dinamarca, donde las normas para el consumo de energía de las nuevas construcciones están entre las más estrictas del mundo.[58] A consecuencia de esta normativa, las casas construidas desde 2008 emplean la mitad de la energía usada en las construidas antes de 1977.[59]

Hacer las construcciones existentes más eficientes
Una gran proporción de los edificios existentes seguirá en uso en 2050, fundamentalmente en los países desarrollados. Estas construcciones tienen que transformarse para ser más eficientes, reduciendo su consumo de energía y ayudando así a mantener el calentamiento global hasta 1,5ºC. La modernización de las edificaciones existentes puede reducir drásticamente su consumo de energía. En edificios de apartamentos u oficinas, el ahorro de energía tras una reforma puede llegar al 90%, mientras que en construcciones aisladas puede alcanzar el 75%.[60] Pero estas mejoras solo tendrán lugar si los gobiernos introducen y ponen en práctica estándares de construcción más restrictivos en lo relativo al consumo de energía.

Un ejemplo: Kuyasa Project[61] de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, llevó a cabo la reform de más de 2300 casas de familias de baja renta, instalando calentadores solares de agua, bombillas eficientes, y aislamiento térmico de techos. Las medidas tuvieron como resultado casas más cálidas y con agua caliente, evitaron la emisión de aproximadamente 7.000 toneladas de CO2 al año, además de reducir de manera significativa la cuenta de la energía de las familias.

Un código de eficiencia energética implantado en Ciudad de México, que certificó inicialmente 40 construcciones, evitó la emisión de 66.000 toneladas de CO2. El código prevé la instalación del calentamiento solar del agua, iluminación eficiente y aislamiento térmico.[62]

Reducir el consumo de energía de los electrodomésticos
Electrodomésticos – como frigoríficos y lavadoras – son responsables de la mayoría del consumo de energía de los hogares, aunque aparatos electrónicos como televisores y computadores tienen una participación creciente en dicho consumo.[63] El crecimiento de la renta global ha llevado a más gente a usar más electrodomésticos, lo que dificulta la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero si se mejora su eficiencia, el consumo total de energía puede incluso disminuir.

La normativa de eficiencia energética ha tenido hasta ahora un efecto espectacular. Los productos sujetos a reglas de eficiencia energética en Corea del Sur se hicieron un 59% más eficientes entre 1996 y 2010, una mejora anual equivalente al 3,4%. La eficiencia de los frigoríficos en Estados Unidos mejoró a una tasa anual media más alta, el 4% al año, entre 1989 y 2010.[64]

A pesar de todo, muchos de los estándares actuales son laxos – en muchos casos los modelos más eficientes son un 50% más eficientes que el requerido por los estándares

 

¿ES POSIBLE EXTRAER CO2 DE LA ATMÓSFERA?
Para mantener el calentamiento global por debajo de 1,5ºC, las emisiones globales de gases de efecto invernadero tendrán que descender hasta cero alrededor de mediados de este siglo. Pero seguramente algunas emisiones que es más difícil reducir persistan, y pueden ser compensadas por medidas de extracción de CO2 de la atmósfera, de manera que se eliminarían las emisiones líquidas.[65] Si las reducciones de las emisiones son lentos y no logran frenar el calentamiento global en 1,5ºC, será necesario realizar más extracciones de CO2 para mantener la temperatura media del planeta por debajo de 1,5ºC.

Es altamente improbable que la extracción de CO2 sea capaz de suponer más que una pequeña parte de los cambios necesarios para que las emisiones líquidas sean igual a cero. Las actividades humanas actualmente emiten alrededor de 41 billones de toneladas de CO2 al año[66], mientras que algunos intentos de reducción del CO2 pueden extraer entre 12 y 13 billones de toneladas de CO2 al año, con el agravante de que requieren grandes proporciones de tierra y energía, lo cual indica que estos niveles teóricos de extracción son difícilmente alcanzables.

Se ha estudiado una serie de métodos de extracción de CO2 , entre los que se encuentra el refuerzo de los ecosistemas que absorben carbono, el cultivo de biocombustibles y la extracción del carbono emitido cuando se queman, o el uso de procesos químicos e industriales para la absorber de forma directa el CO2 de la atmósfera.

 Plantar más árboles
Aumentar la cantidad de bosques, con la restauración de áreas recientemente deforestadas (reforestación) y plantando árboles para crear nuevas (forestación), es una via relativamente barata de retirar el CO2 de la atmósfera. Y tiene las ventajas de proveer hábitats a la fauna silvestre y reducir la erosión y las inundaciones.

Pero existen algunos desafíos para emplear la plantación de árboles como método para retirar CO2 de la atmósfera. Puede requerir una cantidad significativa de tierra – alrededor de 50% de la superficie cultivable, de acuerdo con algunas estimaciones.[67] Además, los bosques necesitan ser mantenidas de manera indefinida para impedir que el CO2 vuelva a la atmósfera.

Otros cambios en el uso de la tierra para absorber CO2 incluyen la restauración de pastos y ecosistemas costeros como manglares y salinas.

Almacenar carbono en el subsuelo
Colocar carbón vegetal en el subsuelo para almacenar carbono, una práctica conocida como biocarbón, podría ser una manera de retirar CO2 de la atmósfera, podría, potencialmente, retirar el equivalente al 6% de las emisiones globales.[68]

Cambios en el cultivo de la tierra también pueden ayudar a almacenar más carbono en el subsuelo, como la siembra directa, en la que residuos de los cultivos se dejan en el campo, se aumenta la distribución de estiércol animal en la tierra, y se mantiene una cobertura continua de vegetación, en lugar de dejar los campos vacíos después de la recolección. Estas medidas también enriquecen la tierra y previenen la erosión.

Son cambios más baratos, pero requieren un mantenimiento indefinido para evitar que el carbono vuelva a la atmósfera. En algunas trayectorias que vislumbran una reducción rápida de las emisiones, la necesidad de extracción de CO2 podría ser completamente realizada por esta vía y con la plantación de árboles.

Bioenergía con captura y almacenamiento de carbono
Es posible retirar el CO2 de la atmósfera a través de la captura de los gases emitidos con la combustión de la biomasa para la generación de energía, o para producir combustibles como etanol, y entonces almacenar estos gases en el subsuelo. Esta idea se conoce como captura y almacenamiento de carbono (BECSS) y la mayor parte de las trayectorias del IPCC que limitan el calentamiento a 1,5ºC, usan en mayor o menor medida esta técnica.

Las tecnologías BECSS pueden absorber una cantidad significativa de las emisiones realizadas por la humanidad: algunos cálculos sugieren que hasta un tercio de las emisiones actuales.[69] Pero ello puede requerir una cantidad grande de tierra para el cultivo de biocombustibles [70] que crearía una presión adicional sobre los ecosistemas y la producción de alimentos – algunos cálculos sugieren que entre un cuarto y mitad de las tierras cultivables de todo el mundo, a pesar de que con innovación es posible reducir la demanda de tierra.

Hay pocos incentivos financieros para el desarrollo de BECCS y su  progreso ha sido lento. Actualmente solo un proyecto piloto a gran escala está operativo en el mundo. El proyecto, en Decatur, en el estado de Illinois, Estados Unidos, captura CO2 de la producción de etanol y lo inyecta en el subsuelo.[71]

Captura directa de CO2 del aire
Algunos dispositivos capturan directamente CO2 de la atmósfera. La tecnología no requiere gran cantidad de tierras, lo que facilitaría su uso a gran escala, pero actualmente es muy cara, además de demandar mucha energía. Retirar en torno al 30% de las actuales emisiones humanas de CO2, por ejemplo, podría precisar el equivalente al 30% del uso actual de energía.[72]

Al igual que en BECCS, las tecnologías de captura directa de CO2 no existen a gran escala, solo hay algunos proyectos pequeños. Las empresas que los desarrollan actualmente son:

  • Climeworks, una empresa suiza que tiene instalaciones en Islandia, creó la primera planta comercial de este tipo en 2017[73] y vende créditos de captura de CO2.[74] Los consumidores pueden pagar a la empresa para que capture dióxido de carbono del aire y almacenarlo en el subsuelo de manera que, en principio, el carbono queda permanentemente retirado de la atmósfera.
  • Carbon Engineering, una empresa canadiense que produce combustibles usando el CO2 capturado del aire.[75] Estos combustibles podrían ser usados en sustitución de los combustibles fósiles, reduciendo así también las emisiones.

Erosión intensificada
La pulverización de rocas para aumentar su superficie puede aumentar la tasa de absorción de CO2 disuelto en el agua de lluvia. Este proceso de conoce como erosión intensificada. Las estimaciones más altas de su potencial indican una capacidad de retirada de hasta el 7% de las emisiones actuales.[76] Aunque los costes y el uso de energía pueda ser menor que en la captación directa de CO2 del aire, y la necesidad de tierra sea relativamente baja, sería necesario procesar alrededor de dos toneladas de roca por cada tonelada de dióxido de carbono almacenado, lo que implica una minería de gran escala.[77]

Fertilización oceánica
Hay varias formas de aumentar el almacenamiento de CO2 en el océano. Añadir nutrientes al agua o incrementar la tasa de mezcla de las aguas profundas con las superficiales puede hacer que las plantas marinas absorban más CO2. Pero el potencial de estas técnicas es relativamente pequeño y pueden causar problemas significativos en los ecosistemas oceánicos.[78]

REFERENCIAS

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