Debajo de un árbol de copa densa, la sensación es que la vida se pone más amena, inmune al calorazo que toma el concreto metros adelante. Las zonas urbanas tienden a ser más calientes que las rurales. Es el efecto colateral de cambiar la vegetación por materiales que almacenan y reflejan el calor, como asfalto, piedra, acero, vidrio. Los edificios vidriados actúan como espejos, lanzando los rayos solares al entorno. Algunos expertos defienden incluso que el uso de este material sea reducido por ley, para no agravar las islas de calor.

La urbanización también conduce a la impermeabilización del suelo y la canalización de los ríos. Y eso genera menos evaporación del agua, que podría servir para refrescar el termómetro. En regiones donde hay bosques, la diferencia de temperatura entre el área urbana y las zonas rurales supera los 3° C, según un estudio realizado en el año 2015 por la Nasa, la agencia espacial estadounidense. En São Paulo, un análisis realizado por el geógrafo Hugo Rogério Barros encontró diferencias superiorés a 8° C en el mismo día y hora entre lugares áridos y otros repletos de forestación.

La buena noticia es que hay varias intervenciones que dejan el microclima más ameno en casa y en el barrio, purifican y humedecen el aire y hacen bien para la gente y el planeta.

La imagen muestra cuatro edificios de vidrio reflectante en tonos plata y azul grisáceo. El que que está más a la izquierda, cortado por el borde de la foto, es el más bajo, tiene superficie uniforme y formato irregular. A la derecha de este hay un edificio un poco más alto, de forma semicilíndrica con el lateral plano girado diagonalmente hacia el lado izquierdo de la foto. En el centro, un edificio alto que llega hasta el borde superior de la foto, tiene forma cilíndrica y culmina con un pequeño ensanchamiento en la parte superior. Tiene una franja de vidrios azulados de manera longitudinal, en el centro; vidrios plateados cubren el resto de la parte externa del edificio. Finalmente, a la derecha, un edificio como el segundo, semicilíndrico, con el lateral plano girado diagonalmente hacia el lado derecho de la foto. Enfrente de los edificios hay algunos árboles bajos de hojas oscuras. Al fondo, el cielo nublado.

Edificios vidriados actúan como espejo, lanzando los rayos solares al entorno y ampliando las islas de calor (Michał Krzynowek/Flickr)

FLORESTA PARTICULAR
Plantas de hojas anchas y la mezcla de varias especies en el patio trasero o en un balcón absorben la luz y lanzan más humedad al aire, sin comprometer la luminosidad de las habitaciones. Para hacer una barrera ecológica contra el calor, vale la pena destacar la trayectoria del sol en diferentes épocas del año y planificar un sombreado más amplio durante el verano y por la tarde. Incluso los árboles que pierden sus hojas en el invierno se pueden plantar como una estrategia de efecto refrescante concentrado en los meses más cálidos.

El sombreado de los entornos es eficiente por tres razones complementarias, según el estudio “Air temperature regulation by urban trees and green infrastructure”, del gobierno del Reino Unido. La iniciativa impide la penetración del sol y el consecuente calentamiento del lugar, reduce la ganancia de energía en las ventanas y así disminuyen las posibilidades de crear un “efecto invernadero” interno y todavía sirve como un refugio contra los rayos del sol, que hace una gran diferencia en la sensación térmica porque las molestias relacionadas con el calor se relacionan a menudo más con la exposición directa de la radiación  que con la temperatura del lugar.

La ventilación cruzada con ventanas abiertas en direcciones opuestas y fuentes y espejos de agua, que aumentan la humedad del aire, también colaboran para crear un microclima más ameno en el hogar.

TECHO VERDE
Un techo verde puede ser hasta 5,3 grados Celsius más frío y la humedad relativa del aire hasta 15,7 ° C mayor, indicó un estudio de Humberto Catuzzo, geógrafo de la Universidad de São Paulo. Techos ecológicos son aislantes térmicos eficientes, que mantienen el calor en el invierno y evitan picos de temperatura en el verano.

Una serie de plantas diferentes aparece en centro de la imagen, situada al lado de una pista de paseo hecha de tablas grisáceas, en el lado derecho de la foto. Entre las plantas y la pista hay un banco en el que están sentados un hombre calvo, de piel blanca, camiseta negra, y, delante de él con respecto a la cámara, tapándole el pantalón y las mangas, una mujer de piel clara, que lleva jean oscuro y camiseta de manga corta con fondo blanco y estampado amarillo, negro y azul. El hombre y la mujer sujetan una tablet hacia la que miran, sonriendo. Un poco más al fondo, en la pista de paseo, tres personas caminan en dirección a la cámara. Llevan ropa deportiva de colores neutros y tienen la cabeza girada hacia el lado derecho de la foto. Su imagen está desenfocada con respecto a los demás elementos mencionados. Al fondo hay edificios.

Los techos verdes evitan picos de temperatura en verano y pueden ser utilizados como espacio de confraternización (Leopoldo Senra/Believe.Earth)

La instalación debe realizarse por expertos, ya que es necesario estudiar la estructura del techo, instalar materiales aislantes, impermeabilización, filtración y drenaje de agua y elegir las plantas correctas. Lo ideal es que la vegetación sea autóctona, más adaptada a las condiciones climáticas.

JARDIN VERTICAL
Si faltan espacio o recursos, la alternativa son las paredes cubiertas de vegetación, que no son tan eficientes o fáciles de manejar como los techos verdes, pero ayuda. Además de hermosos jardines verticales también actúan como aislantes térmicos. Existen desde proyectos sofisticados, con paisajista profesional y riego automatizado que facilita el mantenimiento, hasta formas que la naturaleza encuentra para cubrir el hormigón: plantas trepadoras.

Incluso si la opción es utilizar estructura de madera o fibra con macetas fijadas, lo ideal es consultar a profesionales antes de la instalación para evitar que el exceso de humedad produzca moho e infiltraciones.